Grupo de autoayuda para quienes padecen ciertas molestias ante
comentarios Anti-K, o incluso descubren alguna tolerancia al peronismo.

Próxima Gran Cena de la MAK el jueves 29 de octubre 2015




Preocupado por los resultados electorales y el éxodo masivo hacia el Vaticano, último reducto donde gobierna un peronista y no existe la erosión electoral, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cuchufletas y Cachondeos (la ya legendaria SeGuCuCach, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el jueves 29 de octubre, en honor a la Beata María Restituta Kafka (SIC), virgen cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

En lugar de servilletas se distribuirán carilinas y se dedicará la primera media hora a señalar culpables: La Cámpora, los candidatos, la falta de diálogo, la falta de huevos, la clase media que no entiende nada, la gente que es lo peor, Carta Abierta, la MAK, el vecino de enfrente que pone cumbia todo el día, los troskos, Barone, los tostados con mayonesa, los que hacen judo en la sala de arriba o lo que juzguemos útil de agregar a la lista.

Luego, junto a nuestra Gerencia de Legales, analizaremos los pro y los contra institucionales de anular las elecciones por DNU, reformar la Constitución y seguir con CFK o llamar a degüello de opositores.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Como la inflación es un invento de los medios se seguirá pagando una entrada única de $60, lo que dará opción a empanadas frozen (y tal vez más de una), vino de ferretería y gaseosa tibia a granel.

Quienes dispongan de recursos que no hayan sido mejicaneados por la GestAFIP, podrán negociar directamente con el Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". El Fino Palacios en persona lo exigirá en la entrada.


Foto: El General llega al Vaticano para negociar los salvoconductos hacia el último reducto donde gobierna un peronista (el llamado a Alicia fue infructuoso, los centros de refugiados de Santa Cruz ya no dan abasto).

Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led.
Pispeá
 

El león de Madagascar



Columna publicada en Nueva Ciudad.




Hace un año escribí en esta misma columna: “Macri es dueño de sus votos. Conoce a su electorado, sabe cómo hablarle, tiene un liderazgo indiscutido en su partido (…) No es seguro que esto alcance fuera de la General Paz, pero hoy está claro que es el dueño político de la Ciudad de Buenos Aires.”

A grandes rasgos, esa impresión no ha cambiado, Macri sigue siendo el dueño de la CABA, donde logró la continuidad política del PRO imponiendo la candidatura de su delfín Rodríguez Larreta por sobre la más incontrolable Michetti. La victoria estrecha, lejos de los márgenes confortables de la última elección, puede haberlo afectado políticamente aunque no impuso, al menos por ahora, un rival que lo pueda inquietar (el challenger Lousteau parece haber desaparecido del distrito).

De la misma forma, aquella duda sobre las virtudes del PRO y su líder fuera de la General Paz también persisten: la ausencia de victorias propias e incluso de candidaturas en las provincias y la ajustada victoria en su propio territorio aumentan la incertidumbre sobre su liderazgo nacional.

Pero lo más grave para la campaña del PRO no fue ese cuadro de situación ni la remontada de Massa en las encuestas sino la crisis autogenerada del affaire Niembro: el PRO tardó más de dos semanas en encontrar una respuesta, dejando a sus candidatos a merced de los medios como liebres encandiladas. El derrumbe de Macri frente a una campaña mediática no particularmente agresiva y comparable a tantas otras padecidas por el oficialismo fue asombroso.

Creo que la explicación tiene que ver con el enfrentamiento de Clarín con el gobierno. Desde hace más de ocho años, concluido el famoso gobierno de la opinión pública que tanto entusiasmaba al ex jefe de gabinete Alberto Fernández, el oficialismo ha aprendido a caminar sobre las brasas de los medios y a lidiar con acusaciones constantes y sospechas permanentes. El objetivo del gobierno ha sido evitar como el ébola la impresión de perder el control de la agenda política y para eso contó con stoppers, como Aníbal Fernández (o como lo fue Carlos Corach en la época de Menem). Por el contrario, esos mismos medios habituaron a los políticos opositores a un trato “entre algodones”, por el cual el entrevistador daba la impresión de ser un teleprompter, y el entrevistado, un periodista más. Esa especie de paraíso artificial derivó en un mal casi pandémico: el síndrome del león de Madagascar, la célebre película de animación de DreamWorks.

Alex, el león de la película, nació en África pero fue criado en cautiverio en el zoológico de Nueva York, donde se convirtió en una estrella adorada por el público. Un día, siguiendo a sus amigos de cautiverio, decide volver a su reserva natal en la que debe enfrentar a otro león. Lo hace con entusiasmo, convencido de que la pelea es otro show más que ganará fácilmente gracias a sus dotes de bailarín. La realidad es más impiadosa y Alex, noqueado ante el primer golpe, es expulsado de la reserva.

Como el león de Madagascar, muchos políticos opositores creyeron que el show era la vida real. Pensaron que la empatía con los medios surgía de un talento propio y no de una decisión estratégica de esos mismos medios. Por eso, los candidatos opositores no cuentan con stoppers sino con enlaces, funcionarios con buena relación con los medios, que aportan información a sus investigaciones y las llevan luego con entusiasmo a los tribunales o al Congreso.

El síndrome Álex es, como el Bobismo y otras calamidades, el corolario de una de las decisiones opositoras más catastróficas: la adopción de la agenda mediática como propia.

Esperamos que el tan promocionado fin de ciclo sea el final de la oposición a lo Álex, y nos devuelva a la discusión de una agenda política que espera y requiere debate.


Foto: en el cuartel general del PRO Mauricio Macri practica frente a la cámara de Durán Barba (gentileza Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

La corrupción y los 90



Columna publicada en Nueva Ciudad.


“Declaro a la corrupción delito de traición a la Patria” 
 Carlos Menem, discurso de asunción / 1989 

"La corrupción mantiene atrasados a los países" 
Banco Mundial / 2004

Cada vez que hablamos de la década de los 90, inevitablemente hablamos de corrupción. No que antes no existiera, pero los años menemistas parecen ser la quintaesencia de la corrupción, un metro patrón que se usa para calibrar a los otros gobiernos. Para algunos opositores, por ejemplo, el de CFK sería igual o incluso “más corrupto que el de Menem”. Por otro lado, nos resulta casi imposible separar la corrupción de las sospechas de corrupción, de ahí que cada acusación nos parezca un hecho probado.

Es por eso que la década de los 90 no suele analizarse desde la política sino desde lo delictivo o incluso desde lo moral. Así como existe una visión que reduce la última dictadura a una horda de militares sanguinarios que nos invadió, como la Wehrmacht invadió Francia, existe una explicación que limita los 90 a las tropelías de una banda de delincuentes que actuó por lucro. Ambas visiones eluden lo fundamental: la puesta en marcha de un proyecto político coherente, apoyado por empresas, medios y organismos financieros internacionales.

Además, cuando hablamos de corrupción solemos hablar de la más elemental y en el fondo la más inofensiva: la valija de billetes que se entrega a cambio de un favor preciso. Por el contrario, la corrupción más peligrosa para una democracia suele ser legal. Los incentivos, positivos o negativos, que por fuera de nuestros votos reciben nuestros gobernantes son efectivamente gigantescos. La amenaza de incendiar el país, la presión de los medios, la influencia de los organismos internacionales y de los fondos de inversión no requieren de coimas para ser efectivas. Un presidente electo es incentivado hacia un lado o hacia otro, más allá de lo que él considere bueno para sus representados. Para eso sirve, entre otras cosas, la hegemonía.

Lo que recibió Menem fue un paquete cerrado que le aportaba un programa político coherente, un “relato” exitoso (al menos en ese momento), recursos generosos, apoyo de los medios, equipos aceitados (la Mediterránea, el CEMA…), empresas entusiastas y organismos internacionales eufóricos. El proyecto se benefició con la idea del Estado elefantiásico e ineficiente que los medios habían impulsado durante años y, sobre todo, con el miedo de las mayorías luego del feroz disciplinamiento social de la dictadura y de la reciente hiperinflación. La corrupción fue instrumental, sirvió para atenuar las últimas resistencias al plan, no fue el plan.

No sabemos si Cavallo, por ejemplo, impulsó las AFJP por virtuosa convicción o por haber sido sobornado por la Asociación de Bancos de la Argentina, pero sí sabemos que el resultado fue la quiebra del Estado. Y eso es lo que tiene relevancia política, la eventual coima sólo agregaría un delito personal a una decisión política catastrófica.

Creer que Menem apoyó esas políticas por el desenfreno millonario de la pizza con champagne es una idea tan tentadora como la de los militares sanguinarios, e igualmente falsa. Los incentivos que cuentan fueron otros. Sin ir más lejos, De la Rúa aceptó inmolarse y dejar un país en llamas por defender las mismas políticas y lo hizo sin Ferrari ni pista de Anillaco.

La crítica a la corrupción política suele ser una crítica política disfrazada, como el desopilante ranking de transparencia del Fondo Monetario Internacional, liderado en nuestra región por Chile mientras que la Argentina se ubica en el pelotón de cola, sólo superada en opacidad por Venezuela y Cuba. Para ese mismo ranking, la Argentina menemista era, qué duda cabe, más transparente que la Argentina kirchnerista.

La crítica a la corrupción suele también funcionar como taparrabos de quienes apoyaron las políticas pero no quieren hacerse cargo de sus resultados. Ocurre que, a diferencia de lo que opina candorosamente el Banco Mundial, lo que mantiene atrasados a los países no es la corrupción (de hecho, Europa creció durante décadas a la par de constantes denuncias de corrupción).
Lo que mantiene atrasados a los países son las políticas erradas, como las que el Banco Mundial y otros organismos, fundaciones y ONGs apoyan con pasión de Torquemada.



Foto: desempleados ilusionados con la llegada de un presidente que no sea sospechado por corrupción y no ande en Ferrari (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).

Pispeá
 

Así fue la Gran Cena de la MAK (Sebastián Etchemendy)





Preocupado por el robo de urnas para llenarlas de boletas y el fraude masivo para cambiarlas, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cachondeos y Pechito con pechito (la ya legendaria SeGuCachPechConPech, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice una Gran Cena de la MAK el miércoles 9 de septiembre, en honor a San Gorgonio de Roma, mártir cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

Cansados de los monólogos de nuestro Maestro de Luz casi tanto como de sus tiradores decidimos invitar al amigo Sebastián Etchemendy, Subsecretario de Coordinación de Políticas del Ministerio de Trabajo (casi no entra en la tarjeta, vea), que asombrosamente aceptó la invitación.

Sentimos, eso sí, la ausencia de Graciana y Mariana Moyano, nuestras Hadas Madrinas, y de Mabel, líder de la Rama Femenina. Pero Lauravi y las reaparecidas Pat Malanca, Miunicoheredero y Pura Magia alegraron la noche junto a Las Pornógrafas y Diegohc.

Luego de leer escrupulosamente el Orden del Día que estableció la imperiosa necesidad de contar con uno y definir de manera fehaciente el número de fin de ciclo kirchnerista de la semana (“Doy fe que es el Nº 17.687” anunció la doctora María Amelia, escribana de la MAK, aunque, aclaró, “sin proyectar indecisos”), dimos curso a nuestra habitual charla horizontal, participativa y horizontal, como pide la gente.

Sin el General nadie propuso fusilar a los tibios, ni siquiera el amigo Canilla, lo que generó la incómoda sensación de estar en una reunión Tupperware o, peor, en un plenario de la UCR. Por suerte también volvieron el Tachero y la Princesita K, los Hart del kirchnerismo de salón, para poner un poco de orden.

Nuestro Maestro de Luz explicó que “éramos unos nabos por no hacer lo que hace Brasil y ahora somos unos nabos por juntarnos con Brasil. En síntesis, somos unos nabos”.

El amigo Niqueco lanzó un novedoso concepto: el sciolista de clóset. Siendo sciolistas de la primera hora no entendimos a qué se refería el conocido entrevistador de caceroleros.

Aproveché para hablar de caceroleros tropicales y de la muy comentada columna sobre los indignados de Copacabana (no sólo la leí yo, también la leyó mi mamá, o al menos eso dijo).

Nuestro Maestro comentó que “a Dilma se le agrandan los enanos”, a lo que una compañera agregó que “no tiene a La Cámpora” (¿sería La Getúlio?) y el amigo Osky acotó que no le perdonan el pecado original, la política económica, y concluyó dando un golpe de casco de moto sobre la mesa que es un error sacar a un ministro por dos tapas de diarios.

“Hay que separar corrupción con denuncias de corrupción. Ser sensible a las denuncias de corrupción es darle poder de veto al que tiene los medios, es decir la fábrica de esas denuncias.” Quedé un poco consternado porque con esas palabras nuestro Maestro plagió una columna que yo todavía no había escrito.

Fue en ese momento que, ante la presión descontrolada de sus fans que le tiraban besitos desde la vereda, el Inye lanzó su ya legendaria Crónica de la Rosca Bonaerense.

Nuestro Hombre en la Plata mencionó una encuesta de Rouvier que sitúa a Aníbal y Mariú en el mismo punto. El amigo Yomal acotó que varios encuestadores la sitúan alrededor de 30 puntos.

“Para que se dé la victoria de Mariú, tendría que haber un 5% de corte de boleta a Scioli, lo que no suele ocurrir en la Provincia. El caso de Ruckauf, que le ganó a Fernández Meijide cuando la Alianza ganó las generales fue porque arregló con la UCD”, explicó el Inye.

Luego, se lanzó en una de sus obsesiones, el radicalismo: “Fredi Storani consideraba que el acuerdo Ricardito - De Narváez era contranatura y hoy apoya a Macri, es la eterna coherencia radical”.

Osky mencionó con algarabía el choripán de oro de CFK en referencia a Niembro. “Felipe está muy activo con lo de Niembro, el PRO se quedó sin campaña a un mes de la primera vuelta” agregó el Inye.

En ese momento llegó el amigo Sebastián Etchemendy, nuestro invitado estrella, que se lanzó a hablar de empleo.

Habló de la política laboral del período de Néstor, de “restauración” y la de CFK, más compleja, de creación de nuevas leyes, como la de empleadas domésticas (“se tardó 2 años en negociar con las ART para servicio doméstico”) o la del nuevo registro de empleadores.

Con respecto a esa ley consideré que el kirchnerismo destruye a la familia, porque transforma relaciones familiares como la que las señoras tenían con sus mucamas, en relaciones fríamente laborales.

Para Etchemendy la próxima etapa es la regulación más severa de la tercerización, esa que tiene como excusa la "eficiencia operativa". Nuestro Maestro de Luz opinó que la “eficiencia operativa” es sólo un convenio peor, el empleador ahorra porque paga menos. “La eficiencia operativa son los padres” concluyó mientras Sebastián Etchemendy, emocionado, gritaba “¡Eso, eso!” e intentaba abrazarlo sin éxito, por culpa de sus benditos tiradores.

Etchemendy agregó que durante el menemismo se descentralizó el control del Código de Trabajo, por lo que es una tarea muy complicada, dándonos pie para relanzar un viejo proyecto de la MAK: terminar de una vez con el federalismo y volver a un unitarismo práctico y eficaz.

Sin Dani, Interrumpidor Oficial de la MAK, y con Matías, su joven Padawan, algo cansado, nadie tuvo la elemental cortesía de interrumpir a nuestro invitado, como señala una de las más tenaces tradiciones makistas. Fue en ese momento que Contradicto, Nuestro Hombre en Atenas, decidió tomar la posta y hablarnos de las negociaciones entre Grecia y la Troika europea. “La reunión con los europeos fue el submarino de Syriza”. Nuestro Maestro agregó: "el Chapadmalal de Tsipras”.

“Es extraño que no entendieran a quien tenían delante. Pedían condonación de deuda y quedarse adentro, algo inaceptable, pero salirse del euro hubiera sido un caos para Europa. Ahí tenían una carta que no jugaron”, agregó Contradicto mientras, envalentonado, tomaba el vino de ferretería directamente del cartón. Nuestro Maestro aprovechó la pausa para decir que además, Tsipras contaba con apoyos inesperados, como Obama, la OTAN o el Secretario de Defensa, preocupados por la posibilidad de que se vayan.

“También tenía el apoyo de Putin y el Primer Ministro italiano”, agregó el Contradicto mientras se limpiaba la boca con la manga de la camisa. “Pero ganó Merkel. Tsipras va a ganar las elecciones pero no tiene futuro, como tampoco su ala izquierda.”

Para nuestro Maestro de Luz, “quién sale del euro se inmola” (“¡Es Duhalde!” gritó el Contradicto, subido a un bafle). Nuestro Maestro opinó que hubiera jurado que lanzarían una especie de Patacón (“El Cretense”, acotó Lauravi, para demostrar que estaba atenta).

Según el Contradicto, los europeos no comprenden quién es el adversario. “El adversario no es Alemania, sino el capital concentrado”.

“Ojo con los supuestos izquierdistas” aconsejó el amigo Etchemendy y nuestro Maestro de Luz recordó a Felipe González, entusiasta de la “modernización” de España.

“España bajó 25% los salarios, sin represión (“Blood is a big expense” diría Solozzo)”. “¡Menem lo hizo!” volvió a acotar Lauravi para demostrar que la acotación anterior no fue casual. “Sí, pero antes hubo dictadura y después híper. En España no tuvieron nada de eso. Lograron imponer resignación”.

Fue entonces el turno del gran Barban, Nuestro Hombre en Brasilia (a esta altura de la crónica tengo que confesar que fue una MAK ONU).

“Brasil apostó al shock de confianza, a la tasa de interés por encima de la inflación y al atractivo de la marca país en lugar del consumo interno, como Argentina. Es mucho más débil, dependes de la volatilidad del mercado.”

“Néstor y CFK hicieron un gran descubrimiento: con coherencia política podés mantener el 30% de los votos, eso te permite resistir y de ninguna manera hay que rifarlo frente al canto de las sirenas del todos juntos. Dilma y Bachelet están en una situación límite, CFK no. Por eso Scioli no debe intentar diferenciarse de CFK sino recordarle a la gente el gobierno que hicimos. No tiene que cometer el error de Al Gore que no entendió que el éxito de su campaña era Clinton (lo más parecido a lo que llamamos populista) y no diferenciarse. Al Gore cayó frente al canto de las sirenas del todos juntos

El Inye acordó con Barban y opinó que es la decisión acertada para Scioli, “básicamente porque el sciolismo no existe”.

“Ojo, Scioli lleva a Bein, que al lado de Melconian es Kunkel pero definitivamente no es Axel”, concluyó nuestro Maestro de Luz, para dejar en claro que un kirchnerista nunca deja pasar una preocupación sin hacerla suya.

Foto: a la salida del Círculo Salvavidas, nuestro Maestro de Luz Elbosnio (en el centro, con capa makista y collar de fideos) conversa con Sebastián Etchemendy (con el MAKnual en la mano), precedido por Barban, Contradicto y el Inye.

Detrás, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, Osky, el Cirujano y la Doctora, el amigo Bigote, Omar, Niqueco, Matías, el Canilla, Las Pornógrafas y Diegohc, Miunicoheredero, Contradicto (con un tetra vacío en la mano), Lauravi, Nagus, Gerardo Yomal, Ale el Psicólogo de la MAK, Pat Malanca, Pura Magia, el Tachero y la Princesita y varios miles de comensales cuyo nombre no recuerdo.

A mí ni me busquen. Ya no alcanza ni para pagar el BODEN 2015, mirá si vamos a tener plata para un fotógrafo. La foto la tuve que sacar yo con la Kodak Fiesta que me regaló el Credicoop para cubrir el XX Congreso del PCUS.

Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK el jueves 8 de octubre de 2015


Preocupado por el peronismo creciente de Mauricio Macri, que nos aleja de la nueva política del diálogo, el consenso y el diálogo, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cenas Show y Velorios (la ya legendaria SeGuCeShoVe, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el jueves 8 de octubre, en honor a Santa Reparada (SIC), virgen y mártir cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados ilustres (la célebre GIL) invitó a un montón de figuras ilustres pero por ahora sólo confirmaron Nagus y nuestro Maestro Elbosnio.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Como la inflación es un invento de los medios se seguirá pagando una entrada única de $60, lo que dará opción a empanadas frozen (y tal vez más de una), vino de ferretería y gaseosa tibia a granel.

Quienes dispongan de recursos a pesar de un fin de ciclo que es peor que el 2001, podrán negociar directamente con el Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". El Fino Palacios en persona lo exigirá en la entrada.


Foto: En el Centro Recreativo Néstor Carlos Kirchner, el General (con anteojos y uniforme makista) enseña a nuevos reclutas el famoso pogo para amedrentar opositores.

Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led.
Pispeá
 

La conciencia moral de la sociedad





Columna publicada en Nueva Ciudad.


"Cualquier dirigente político con un mínimo de sensibilidad y honradez sabe que no alcanza con que sus actividades sean legales" 

Editorial de La Nación - 15 de septiembre de 2015




En una columna desbordante de voluntarismo, Joaquín Morales Solá denuncia “la sospecha y el descrédito” que generaría “el viejo sistema electoral”, anuncia que “la estrechísima diferencia que señalaría un triunfo en primera vuelta o la necesidad de una segunda ronda abrirían un período de alta conflictividad política y electoral” y exige que Niembro renuncie a su candidatura como diputado del PRO.

Es extraño que el “viejo sistema electoral” no haya generado la misma sospecha ni similar descrédito cuando De Narváez ganó las elecciones en la provincia de Buenos Aires contra Néstor Kirchner en 2009, o cuando en el 2013, Massa conoció un éxito similar. Es más, hasta el año pasado, cuando el propio Morales Solá descontaba una victoria opositora en las presidenciales, ese “viejo sistema electoral” lejos de ser cuestionado era, por el contrario, una legítima herramienta que nos permitiría terminar con años de odio y empezar a construir esa otra Argentina posible.

Pero lo más notable no es la construcción algo nerviosa de un fraude inminente sino la exigencia que un periodista le hace al líder de la oposición para que baje a uno de sus candidatos a diputado. Morales Solá explica que, si bien hasta ahora no hay pruebas de que haya habido alguna ilegalidad, “el problema es que no se trata sólo de la legalidad, sino también de la ética y la estética que requiere la política”.

Morales Solá no es el único soldado de la causa de la ética y la estética política: Lanata le pidió a Macri que "eche" a Niembro por la misma razón, González Oro trató de "hijos de puta" a sus contactos en el PRO por no querer darle una entrevista sobre esas contrataciones y el siempre mesurado Marcelo Longobardi pidió que "devuelvan la guita mientras se discute qué pasó con los 20 millones de pesos".

Debemos recordar un dato elemental que Morales Solá señala al pasar: las acusaciones contra Niembro se refieren a sospechas de corrupción, no a hechos probados. Comprendería que el jefe de campaña de Macri le recomiende apartar a Niembro por el costo que implicaría mantenerlo, y entiendo que los kirchneristas tomen el episodio como maná del cielo en medio de la campaña y se burlen con pasión de la Liga de la Decencia, la misma que suele tomar cada sospecha como verdad bíblica y cada denuncia como un hecho probado y que hoy pide esperar a que la Justicia se expida antes de llegar a alguna conclusión.

Lo que me asombra es este periodismo de púlpito que le exige al poder político que tome decisiones en base a denuncias, que se indigna, golpea sobre la mesa mirando a la cámara como si estuviera tomando el Palacio de Invierno o que, en el caso de Longobardi, propone un disparate irrealizable. ¿A quién le deberían devolver la plata?, ¿a Horacito Rodriguez Larreta, que la mantendría en custodia de la Metropolitana hasta que Longobardi no tenga más dudas?.

¿En qué momento el periodismo se transformó en la conciencia moral de la sociedad?

No creo que Natalio Botana, el mítico fundador del diario Crítica, o Jacobo Timerman, fundador de Primera Plana y La Opinión, creyeran que eran la conciencia moral de su época. Recuerdo sí a otros periodistas, como Llamas de Madariaga y Neustadt, que nos explicaban en plena Dictadura lo que era ético y lo que no, pero creo que el periodismo de púlpitoempezó en los 90 con el programa Día D de Lanata. En aquellos años ya parecían más graves las sospechas de corrupción de nuestros gobernantes que sus iniciativas políticas, y ya era normal que un periodista se enojara con un ministro o un senador, o que lo tratara de ladrón o corrupto, en base a una denuncia. En ese contexto, el periodismo de púlpito aseguraba que los conflictos no eran políticos sino morales y que alcanzaría con gobernantes probos para resolverlos.

Ese periodismo nacido en los 90 aún hoy parece situarse en un mundo celestial, lejos del charco de sospechas en el que viven nuestros políticos y sin conflictos de interés ni otro objetivo más que la búsqueda de la Verdad. Es por ello que deberíamos entonces pedirles a Morales Solá, Lanata, Oro, Longobardi e incluso al severo editorialista de La Nación citado al inicio de esta columna, que devuelvan toda la pauta pública- e incluso privada- que recibieron durante sus carreras profesionales mientras discutimos sobre la incidencia de esa pauta sobre sus líneas editoriales.

Apenas despejemos todas nuestras dudas, prometemos devolvérsela.

Foto: la Conciencia Moral de la Sociedad (CMS por sus siglas en inglés) reunida en plenario.
Gentileza Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED y Gerencia de Diseño de Nueva Ciudad.

Pispeá
 

Una solución al clientelismo: la anexión de Tucumán desde la CABA.


Luego de leer el artículo de Mario Wainfeld referido al fallo de la Cámara a Favor del Voto de Calidad de Tucumán, nos quedamos algo preocupados. En efecto, como señala el Tío Mario, si hoy hay clientelismo en Tucumán y ese clientelismo condiciona al elector al punto de impedir que las elecciones sean limpias, en las próximas elecciones ocurrirá lo mismo ya que no es un flagelo que se pueda erradicar así como así.

Es por eso que desde la MAK proponemos una solución radical pero eficaz: la anexión de Tucumán desde la CABA. El territorio de la provincia sería administrado por Horacito Rodriguez Larreta y sus habitantes contarían con todos los derechos, salvo el de elegir gobernador e incluso presidente. Serán un poco como los kelpers antes de la Guerra de las Malvinas o los habitantes del extinto Indostán Británico. 

En un primer momento eso garantizaría la calidad del voto y a mediano plazo incentivaría a los tucumanos a dejar atrás un pasado de clientelismo, prebenda y bolsones.

Periódicamente, digamos cada 5 o 6 años, se llevarán a cabo encuestas con consultoras de primera línea que en un ámbito de Transparency y Open Coso determinarán el grado de clientelismo de la población a partir del coeficiente de Aguinis. Dicho coeficiente es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta república (todos piensan como Aguinis) y el valor 1 se corresponde con el horror absoluto (todos piensan como peronistas).

Interesada por nuestra idea, la Fundación Pensar propuso un sistema más simple, el envío de un Gobernador General o un Virrey, que incluso podría ser Fernando Niembro, desempleado reciente por razones de público conocimiento. Algunos miembros de la Fundación bromearon incluso con el mote "Virrey Fernando".

Llevados por un comprensible entusiasmo, desde la misma Fundación propusieron ampliar la anexión a otras provincias de votos de similar baja calidad, para retomar la acertada expresión del célebre senador porteño atormentado por la megaminería, como Chaco o Salta.

Más allá de algunos detalles legales que se deben estudiar, creemos que sería un paso importante hacia esa otra Argentina posible.

Foto: propuesta de traje para el Gobernador General del Chaco, propuesto por Cambiemos Chaco (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Un domingo en Copacabana


Columna publicada en Nueva Ciudad.

“Había soñado en un ratito la última pesadilla de tres años y recordaba la otra, la anterior y espantosa,
que empezó en el 43 y concluyó en el 55. Qué país raro, capaz de producir siete millones de demonios.”

Adolfo Bioy Casares / Descanso de caminantes / 1976




Habíamos llegado a Río de Janeiro el día anterior y decidimos ir a caminar por la playa. Justo antes de llegar a Copacabana, empezamos a ver gente vestida con la camiseta de la selección brasileña. Al ver las primeras vinchas y remeras con la inscripción “Fora Dilma” comprendimos que estábamos en medio de una de las marchas opositoras convocadas para ese día. Recordé de golpe mi suerte para la ubicuidad, como aquella vez que, ingenuamente, fui a ver una exposición en la Fundación Proa un domingo de superclásico en la Bombonera.

Desde un gran camión abierto, como los que se usan en las comparsas de carnaval, un locutor lanzaba consignas y cantaba. Había imágenes de Dilma y Lula en traje a rayas, el logo del PT (Partido dos Trabalhadores) tachado y una mención que en ese momento no entendimos: #JeSuisMoro. Luego supimos que hacían referencia a Sérgio Moro, juez que lidera una gran investigación federal sobre lavado de dinero, con supuesta participación de empresarios y políticos, incluyendo gerentes de Petrobras y otras empresas públicas.

La arenga comparaba al PT con una cueva de ladrones, llamaba a sacar a Dilma del poder a través del famoso Impeachment, y elogiaba al juez Moro, cuya mención era vivada por los manifestantes. No había referencias a los candidatos opositores, ni siquiera a Marina Silva, la candidata que un año atrás y según los medios, podía ganarle a Dilma en primera vuelta y no llegó a la segunda.

Había muchas familias en la marcha, algunas de ellas en bicicleta. Asombrosamente para una ciudad con casi la mitad de la población negra o mulata, entre los participantes sólo vimos blancos.

Como ocurre con los indignados argentinos, los manifestantes de Copacabana estaban más seguros de sus odios que de sus entusiasmos. Exigían que Dilma se fuera, aunque no estuviera claro quién la reemplazaría. Como acá, forman parte de las clases más acomodadas y denuncian un país saqueado por la corrupción populista, aunque su desprecio incluya en el fondo a toda la clase política, condenada a mentir para ganar votos. Por eso no es fortuito que la salvación esté en manos de quienes justamente no se presentan a elecciones: jueces, fiscales o periodistas. Las denuncias nunca son políticas sino morales e, incluso, clínicas.

Hace un par de semanas, un amigo chileno me contó que Bachelet está deprimida y que, al parecer, sería alcohólica. Otro me explicó que está simplemente loca. Una serie de escándalos de corrupción también jaquea a la presidenta de Chile, incluyendo un negocio inmobiliario llevado adelante por su hijo.

A menos que pensemos que las clases más acomodadas de nuestros países se han transformado en calvinistas alérgicas a la corrupción- e incluso a las sospechas de corrupción- o que antes de esta ola populista en la región, las corporaciones y los gobiernos estaban conformados por monjes trapenses, creo que deberíamos buscar el origen de estas indignaciones ciudadanas por otro lado.

En la década del detestado PT, casi 30 millones de brasileños ascendieron a la clase media, la pobreza disminuyó a la mitad, y mientras el ingreso del 10% más pobre de la población casi se duplicó, el del10% más rico sólo aumentó un 16%. Por su parte, apenas decidió llevar adelante las reformas educativa, fiscal y electoral que sus predecesores, incluyendo a ella misma, no se animaron a hacer, Bachelet dejó de ser una política seria y se volvió loca como CFK, borracha como Lula y corrupta como ambos.

El recurso no difiere mucho de lo que conocemos en Argentina: transformar un conflicto político en uno moral. Si la lucha es entre el Bien y el Mal, como la pesadilla peronista que atormentaba a Bioy, no hay votos que cuenten ni políticos que puedan resolverla, solo hay héroes circunstanciales, como el juez Moro o el fiscal Campagnoli.

Dejar afuera la política para frenar políticas, una estrategia que llena las calles pero vacía las urnas.



Foto: Voluntarios de la Liga Patriótica contra la Dictadura de los Votos se aprestan a defender los verdaderos valores mancillados por nefastos objetivos electoralistas, partidarios e incluso políticos (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 9 de septiembre de 2015


Preocupado por la quema patriótica de urnas, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Fiestas de quince y Bar Mitzvá (la ya legendaria SeGuFiBar, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 9 de septiembre, en honor a San Gorgonio de Roma, mártir cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

Rememorando a San Gorgonio, nuestro Maestro tuvo una de sus habituales epifanías y nos transmitió su visión:

"Este mes decidimos postergar una semana la tradicional cena de la MAK, para ver si logramos incorporar un par de calamidades más sobre las cuales hablar.

A sus crímenes habituales, el FPV agregó el de la quema patriótica, como dice Nagus.

No satisfecho con tener comprados los votos de la ciudadania tucumana de baja calidad, llenó luego las urnas con boletas FPV hasta reventar. Pero en un acto incomprensible para quien no comprende que los K son incomprensibles, el FPV incendió esas urnas.

El FPV es el Thomas Crown de la política, roba votos muy valiosos pero no se los queda.

Por supuesto, como Thomas Crown, el FPV firma sus obras con su ya famoso tiro en el pie. Salir a reprimir la marcha indignada de "SOY FRAUDE" frente al set de cámaras de TN fue casi un regalo consuelo para esa oposición a la que se le negó una crisis, una recesión, una hiperinflación y tantos reclamos más. Regalo que con nuestra habitual mezquindad hubiéramos preferido no dar.

Utilizaremos esa semana adicional para que nuestros equipos técnicos analicen el sistema de voto electrónico. Sistema que haría revivir a Lázaro si no se hubiera ocupado ya alguien de Nazaret. La oposición nos explica como a la Argentina la aquejan males cada día peores y como su solución reside en la adopción de una huevada cada vez mas nimia.

Como dice el Contradicto, parecería que la solución es adoptar un sistema que fue rechazado en Alemania para ser definitivamente un país serio como Alemania.

Nos vemos el miércoles 9 de septiembre a las 20:00"


El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo. Como todos sabemos la inflación es un invento de los medios, por lo que se seguirá pagando la módica entrada única de $60, lo que dará opción a empanadas frozen (una y quien te dice, dos), vino de ferretería y gaseosa tibia a granel.

Foto: En el Centro de Entrenamiento Néstor Carlos Kirchner (centro cuyo nombre podría ser modificado por una juntada de firmas en change.coso) el General, en uniforme makista, conversa con un nuevo recluta sobre las ventajas del fusilamiento sumario de opositores por sobre el llamado a degüello.

Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led.
Pispeá
 

La fobia al poder



Columna publicada en Nueva Ciudad.



En noviembre de 2005 se llevó a cabo la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Fue la del famoso “ALCA, ¡al carajo!” de Chávez y del encendido discurso de Néstor Kirchner frente a George W. Bush.

Entre quienes fueron a Mar del Plata en el “Tren del ALBA”, junto a Chávez, Evo Morales, Kusturica y Maradona, se encontraba el organizador del viaje y diputado oficialista Miguel Bonasso, quien, exultante, declaró que “el tren era saludado por la gente” y que “le recordaba los ´70, cuando estaba en el peronismo”.

Bonasso siguió siendo chavista aunque poco después dejó de ser oficialista, a raíz del veto presidencial a la Ley de Glaciares. Junto a Pino Solanas creó un verdadero ornitorrinco de la política: el chavismo antiK.

También junto a Pino detectó nuestro mal, que contrariamente a lo que podríamos pensar no es la inequidad sino la megaminería, y escribió un libro hoy injustamente olvidado, denunciando a la Barrick Gold y su complicidad con el kirchnerismo. Luego de algunos chispazos apoyados por los medios opositores, su estrella política fue mermando hacia la indignación de estudio de televisión.

Pino tuvo más suerte: su incansable combate contra la minería a cielo abierto fue consagrado con una banca de senador por la CABA gracias a una alianza efímera pero en ese aspecto eficaz: el multimarca UNEN. Los acuerdos de sus ex socios con el PRO la hicieron volar por el aire, dejando a Pino en la soledad de sus indignaciones. Con un gesto conmovedor anunció a través de las redes sociales que no se presentaría a ningún cargo ejecutivo este año.

Donda y Tumini, de Libres del Sur, siguieron un trayecto en algunos aspectos comparable al de Bonasso. El apoyo inicial, y las expectativas que les generó el kirchnerismo, fue seguido por un período de desilusión al descubrir con asombro que Néstor Kirchner era peronista. El derrotero opositor los llevó al mismo multimarca de Pino, junto a la Mentalista Carrió, Sanz y Prat Gay, éste último transformado en un paladín de los valores de la izquierda. La partida de todos ellos hacia el PRO dejó a los Libres del Sur algo aislados, haciendo campaña esta vez junto a Stolbizer. A la megaminería ya denunciada por Pino y Bonasso, Donda agregó la preocupación por la persecución oficial a los pueblos originarios, además de un agenda algo autorreferencial sobre escotes y machismo social.

A diferencia de los otros, Stolbizer nunca fue oficialista. Forma parte del progresismo panradical, por llamarlo de alguna manera. Su discurso político siempre estuvo centrado en la decencia y la honestidad públicas, fustigando la corrupción oficial y el enriquecimiento patrimonial de los Kirchner más que sus iniciativas políticas.

El acuerdo de la UCR y la CC con el PRO y la evaporación de Proyecto Sur, pudo ser una gran oportunidad para que Stolbizer captara el voto del progresismo opositor, huérfano de candidatos. Sin embargo, en plena campaña presidencial, optó por relanzar su denuncia sobre Hotesur (S.A., perteneciente a CFK) a raíz del apartamiento del juez a cargo por la Cámara Federal. Transformada en auxiliar de justicia, compite con Laurita Alonso y Pato Bullrich en la denuncia de jueces buenos y jueces K.

Más allá de los orígenes diferentes, tanto Bonasso como Stolbizer, Donda o Pino son opositores que critican al gobierno “por izquierda”. Lo particular de esa crítica es que suele ser de nicho, focalizada en la megaminería, el sospechoso patrimonio presidencial, la falta de decencia gubernamental o los Qom. De ahí que la mayor parte de las iniciativas kirchneristas (desde el fin de las AFJP, la AUH, el relanzamiento de los juicios por crímenes contra los DDHH, el matrimonio gay, la expropiación de YPF o los millones de jubilados incluidos en el sistema) no sirvan para calificar al gobierno, pese a estar en línea con sus agendas progresistas, como sí lo califica su aparente connivencia con el mal absoluto definido por cada uno de ellos.

El mal absoluto y la agenda política de nicho garantizan en primer lugar la condición de oposición y luego condenan a sus entusiastas a la indignación de estudio de televisión. 


Otra de las tantas formas de la fobia al poder.


Foto: candidatos del ex multimarca UNEN huyen del acoso de las mayorías (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK el jueves 6 de agosto










ACTUALIZACIÓN DE FECHA: la cena es el jueves 6 de agosto.

Preocupado por el chavismo creciente, aunque bien administrado, de nuestra oposición, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cenas Show y Bautismos (la ya legendaria SeGuCeBa, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el jueves 6 de agosto, en honor a San Hormisda, papa cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados ilustres (la célebre GIL) invitó a una cantidad inconmensurable de figuras relevantes, por lo que esperamos que venga nuestro Maestro de Luz y alguno más.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Como todos sabemos la inflación es un invento de los medios, por lo que se seguirá pagando la módica entrada única de $60, lo que dará opción a empanadas frozen (una y quien te dice, dos), vino de ferretería y gaseosa tibia a granel.

Quienes dispongan de recursos a pesar de un fin de ciclo que es peor que el 2001, podrán negociar directamente con el Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". Un gendarme la exigirá en la entrada.

Foto: En el Centro de Entrenamiento Néstor Carlos Kirchner, el General (sentado, con uniforme makista) capacita a nuevos reclutas en técnicas de resistencia.
Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led.
Pispeá
 

El informe de la semana (MaKri)



"El abuso de la cadena nacional se mantendrá, pero bien administrado."


Mauricio Macri




Termina una semana atípica en la cual Majul no escribió un nuevo libro sobre los Kirchner, el teledoctor Castro no descubrió una nueva patología presidencial y La Nación no denunció el chavismo stalinista de esta dictadura nazi.

Hice las marquitas con un marcador Sylvapen ensamblado en Tierra del Fuego y por eso la lluvia me las borró, así que no pude verificar si el fascismo avanzó en estos días. Voy a tener que llamar de nuevo a Tomás Abraham para preguntarle.

Una semana trepidante en la que todavía resuena la victoria anoréxica de Horacito Rodriguez Larreta (el hombre cuya extraña sonrisa podría curarle el hipo al Yeti) en la segunda vuelta de las elecciones porteñas, balotaje que Morales Solá, Marcelo Longobardi, Willy Kohan y tantos otros analistas independientes exigieron obviar. Incluso el director ejecutivo de la Fundación Pensar, un entusiasta del respeto a las instituciones, mencionó el tiempo que podríamos ahorrar los porteños en el caso de eliminar esa formalidad.

A la luz de los resultados, el apriete de los medios a un candidato no le quitaría votos sino todo lo contrario. Así nos va en el país del miedo al censista y la prohibición del salmón.

Para sacar a su protegido de una situación incómoda y desviar la atención, la noche de la victoria Macri decidió dar un notable golpe de timón: explicó que como presidente continuaría las políticas kirchneristas a las que siempre se opuso, pero, eso sí, "administrándolas bien”, decisión que no pareció enamorar a sus seguidores.

Todavía shockeados, en la MAK tememos que el nuevo entusiasmo de Macri lo lleve a denunciar a Scioli por falta de convicción kirchnerista y termine por quitarle votos.

Asombrosamente, esa enorme prueba del consenso tan alentado por los periodistas independientes generó la furia de esos mismos periodistas independientes, quienes dejaron de amenazar a Lousteau y empezaron a golpear a Macri y Horacito. El inesperado fuego amigo generó en el PRO una reacción algo destemplada y relanzó entre sus filas el ya casi olvidado debate sobre el rol de los medios. Sin duda otro de los tantos #MilagrosKirchneristas

En todo caso, desde la MAK queremos decirles a nuestros amigos del PRO que fustigar a los medios no va en el sentido de las reglas claras y las buenas señales para alentar inversiones y todo eso.

El cambio de estrategia electoral exigió mucho de la joven guardia del partido de los globos. Marcos Peña, por ejemplo, explicó que "mantener las cosas también significa un cambio", una declaración que según el amigo Pascu sería competencia desleal hacia la MAK. Por su lado, Iván Petrella, comensal de la MAK y viejo amigo de la casa decidió dar un salto cuántico y opinó que “la principal diferencia entre el Pro y el kirchnerismo no es la bisagra entre más o menos Estado. Es entre hacer las cosas bien o hacerlas mal.” Una afirmación que entraría directamente en la terna de los Premios Ahí Está a la Epifanía Política que el amigo Scribbler pide instaurar.

Mariú Vidal, para no quedarse atrás en esta nueva etapa del chavismo macrista afirmó que “FPT puede continuar, pero con cambios”. Tememos que en poco tiempo más elogie a 678 o instruya a La Cámpora para que adoctrine a nuestros hijos en las escuelas porteñas.

Pinedo, por su lado, redobló la apuesta y afirmó que Macri seguiría la negociación con los Fondos Buitre como propone Kicillof. Actitud que según fuentes cercanas a la diputada, habría alarmado a Laurita Alonso, quién intentó comunicarse con Paul Singer, sin éxito. Dolor Griesa.

En síntesis, sale CAMBIEMOS, entra CONTINUEMOS.

Lo más extraño de la operación contra Macri luego de su confesión populista es que no hizo más que seguir los consejos de Julio Blanck, para quién "el núcleo más duro antikirchnerista se habría reducido a un 15% del electorado" y que existe “miedo al cambio”. Intentó dejar de consumir su propio producto


Clarín debería ponerse de acuerdo con Clarín.

El cambio de discurso no sólo afectó a los partidos capitalistas: para el PO, que Macri apoye las políticas kirchneristas demuestra que son conservadoras. En cambio, cuando las criticaba, también. Algunos estudiosos sostienen que Dios inventó a los trotskistas para alegrar un poco este valle de lágrimas.

Ninguneando una vez más el comprensible fastidio que genera la cadena nacional entre nuestras almas de cristal, CFK volvió a hacer uso de ella, esta vez para anunciar el plan Qunita, una iniciativa no solo inútil sino que además fue copiada de un exitoso plan finlandés. Además, como señaló con acierto la periodista independiente María Julia Oliván, CFK no mencionó a las víctimas del accidente de Once en esa cadena dedicada a otro tema. Imposible no indignarse.

Graciela Ocaña logró batir su propio récord presentando una denuncia por “irregularidades” en la licitación de los kits del nuevo plan. Tiene razón, "irregularidades" es un término suficientemente vaporoso como para generar una empatía indignada casi inmediata.

En todo caso, es cierto que no deberíamos aplaudir las buenas iniciativas si ya existen en otros lugares o si alguien las pensó antes. Sin ir más lejos deberíamos dejar de admirar a Sarmiento (ya existían escuelas públicas en Boston), a Sáenz Peña (el sufragio ya existía en otros países) e incluso a Perón (las vacaciones pagas y el aguinaldo no fueron inventos suyos). Aunque sí podemos seguir venerando a Mauricio Macri: la Subtrenmetrocleta es un invento sin antecedentes en el mundo.

La semana fue tan trepidante para los defensores de la República, que varios perdieron el rumbo :"¿Bonadío reemplaza al ex juez Cabral?" "¿Campagnoli sigue firme o ya lo reemplazó Moldes?" se preguntaban algunos. Y la verdad es que no es fácil conocer la evolución de los Héroes Instantáneos, cada vez más efímeros. Por eso desde la MAK proponemos la elaboración de un Fixture de Héroes Instantáneos (FHI por sus siglas en inglés) que permita avanzar ordenadamente en las indignaciones y, sobre todo, en los monumentos ecuestres correspondientes. Además, permitiría fijar entre todos una duración minima para cada nuevo héroe. Creemos que un día estaría bien.

Por su lado, la precandidata a presidente Margarita Stolbizer, decidida a no dejar sola a Ocaña en el muy competitivo segmento del auxiliar de Justicia, defendió al juez Bonadío ya que al parecer es un perseguido politico y el drama de la Argentina sería Hotesur (y no la Barrick Gold como piensa Bonasso). Es más, para Stolbizer la remoción de Bonadío por la Cámara Federal probaría la culpabilidad de CFK. Es decir que si un juez acusara a CFK por haber asesinado a Cristo y la Cámara no aceptara su planteo, eso probaría la condición de deicida de CFK. Notable.

Por su lado, Viki Donda, luego de descubrir con asombro que sus antiguos socios Prat Gay, Sanz y la Mentalista no serían genuinamente de izquierda y ya sin el apoyo de Gil Lavedra para jugar al Candy Crush de la Corrupción, propone un nuevo sueño: elegir a los buenos. Nace la izquierda Chapulín Colorado.

Gracias a Dios, además de contar con una oposición independiente, contamos con medios que con similar independencia apoyan el fin de este ciclo político 
atroz.

Por ejemplo, el Grupo Clarín, cuyo abogado Damián Cassino, no solicitó que VHM sea fusilado sumariamente, sólo allanado. Es más, el abogado encontró en la cocina del periodista un paquete de Criollitas sin su correspondiente tique fiscal y no hizo la denuncia correspondiente, sino que se la pasó a Ocaña. Gestos evidentes de buena voluntad

Para Luis Majul, “la Justicia” allanó a VHM mientras que fue “el Gobierno” el que apartó el juez Bonadío. Es un muchacho que da todo de sí y merecería una embajada en un futuro gobierno de Macri. O incluso dos.

El apartamiento de Bonadío por la Cámara no sólo generó la crítica de Stolbizer o Majul, sino también de muchos otros que también exigen dejar trabajar a la Justicia. Ocurre que piden que se deje trabajar en paz a los jueces y fiscales, pero no a esos jueces ni tampoco a esos fiscales. De igual manera no debemos presionar a los jueces a menos que no fallen como nosotros queremos. No parece difícil de entender.

Creemos, en ese sentido, que un buen estímulo a la independencia judicial podría ser una ley que obligue a los jueces a condenar a los Kirchner por chorros y asesinos. Tal vez incluso se podría lograr con una cautelar.

En todo caso, Bonadío todavía no allanó la MAK, y eso no es bueno para nuestra carrera.

Por su lado, otro periodista independiente, Ari Paluch, luego de explicar que "la situación económica es una mierda", opinó que este no es un gobierno kirchnerista, ya que “hay déficit fiscal”, antes de recordar con cariño a Néstor Kirchner. El nestorismo antiK es uno de las grandes asombros de esta época asombrosa.

Paluch no es el único enojado. Beatriz Sarlo, analista política que batea en otra liga, criticó a CFK por no haberse comportado con el periodista del New Yorker que la entrevistó como debería haberlo hecho (por ejemplo, el maquillaje recargado no parece haber sido del gusto de Sarlo ni tampoco del periodista). Además de ese fastidio chikoffiano, Sarlo criticó a CFK por haber publicado la entrevista entera. Como sostiene el amigo Ernest Scribbler: “destruyen la libertad de expresión difundiendo entrevistas. Así de perversos son.”

Ni Atila se atrevió a tanto.

Mientras tanto, el populista Obama es elogiado por firmar un acuerdo con Irán por la misma prensa seria que denunciaba a CFK por firmar un acuerdo con Irán. Ademas, levanta el bloqueo de Cuba, buscando caerse de ese mundo al que nosotros deberíamos aspirar a subir. Esperemos que el pobre Marcos Aguinis no haya leído los diarios en estos días. Su alma de cristal no lo resistiría.


Por culpa de este gobierno, afuera se nos cagan de risa; y gracias a la oposición, nos cagamos de risa adentro.

Foto: en la Fundación Pensar un voluntario se somete al populistómetro, dispositivo de última generación para atenuar la alergia frente a la nueva estrategia electoral (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED.)

Pispeá
 

Limar a este gobierno, limar a cualquier gobierno.

Columna publicada en Nueva Ciudad.

“La diferencia de 20 puntos que sacó el ganador (Rodríguez Larreta), amplísima pero insuficiente para evitar la segunda vuelta, disparó el interrogante político: ¿vale la pena embarcarse en otra campaña, en nuevos
cruces, con ese resultado?”


Eduardo Paladini / Clarín 7 de julio 2015



Han pasado doce años desde el vaticinio de Claudio Escribano en La Nación (“la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”) y casi ocho años desde que el grupo Clarín se transformó en el opositor más acérrimo al gobierno. Esa obstinación que percibimos cada mañana en la tapa de los diarios logra que olvidemos algo elemental: los medios con posición dominante no son antikirchneristas, son antigobierno. Quienes detentan un poder no electoral prefieren gobiernos débiles y obran en consecuencia.

En ese sentido, aún si Macri, Sanz, o incluso la generosa pasionaria de TN Silvana Giudici ganara las elecciones, los medios no tardarían en limar también a ese amistoso gobierno. Lo harían con argumentos diferentes -la falta de carisma en lugar del exceso de personalismo o el desempleo descontrolado en lugar de la inflación desbocada- pero con similar objetivo: negociar con un presidente más débil y con menos legitimidad popular.

Hace una semana tuvimos una muestra gratis de ese viejo mecanismo. Rodriguez Larreta ganó la primera vuelta de las elecciones porteñas con más de 20 puntos sobre el segundo candidato, Martín Lousteau, de la coalición ECO, aunque con 45,5% de los votos no pudo evitar el balotaje. La elemental voluntad de Lousteau de presentarse a la segunda vuelta, como estipula la Constitución, generó el fastidio de algunos de sus supuestos socios políticos.

El radical Aguad criticó la decisión del candidato cuya coalición integra su propio partido, ya que su victoria “puede poner en riesgo la candidatura presidencial del jefe del PRO, Mauricio Macri”. Más allá que parece extraño pedirle a un candidato que se baje de una elección porque la podría ganar, asombra que el candidato presidencial de un radical sea Macri y no Sanz.

Por su lado, Prat Gay, ex candidato en la lista de Libres del Sur que hoy hace campaña junto al PRO, denunció también “el egoísmo” de Lousteau por enfrentarse a “los socios que necesitamos para dar la batalla crucial”, además de lamentar su “falta de coherencia”.

Incluso el director ejecutivo de la Fundación Pensar, el think tank del PRO, olvidando por un momento la defensa de las instituciones que suele ser la obsesión de la entidad, mencionó en Twitter el tiempo que los porteños podríamos ganar si Lousteau decidiera librarnos de esa penosa y, para él, inútil segunda vuelta. Otros mencionaron el ahorro económico que eso nos aportaría.

Pero más asombrosa fue la reacción intempestiva y furiosa de algunos periodistas independientes. Marcelo Longobardi llegó a calificar el respeto a la Constitución como un simple “argumento” que deja que “intereses subalternos empañen la construcción de una oposición que está haciendo el ridículo”. Que llevar adelante una elección como estipula la ley sea un interés subalterno es una idea peculiar sobre todo venida de alguien que, como Longobardi, se define como legalista.

Morales Solá, otro apasionado que desde hace años nos alerta sobre la falta de respeto a la ley y sus peligros, se preguntaba indignado: “¿Debe haber segunda vuelta cuando la diferencia entre Horacio Rodríguez Larreta y Lousteau fue abismal? ¿Es razonable extender inútilmente una competencia entre opositores en las vísperas de elecciones nacionales en las que se jugará la continuidad del kirchnerismo?“. Una arenga de campaña disfrazada de análisis político, retomada casi con las mismas palabras Eduardo Paladini en Clarín.

La operación contra Lousteau a plena luz del día es un gran ejemplo para quienes candorosamente creen que la acción política de los medios es una anomalía generada por el propio gobierno y terminará con el tan anunciado fin de ciclo K. Porque limar a un gobierno en retirada sirve, además, para disciplinar al siguiente.


Foto: en el Centro de Cómputos Horacito Rodríguez Larreta de la Fundación Pensar, dos pasantes de la UCA calculan el ahorro que aportaría a los vecinos la anulación de las elecciones (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).











Pispeá
 

Un ejemplo admirable





Columna publicada en Nueva Ciudad.

“A diferencia de la solidaridad, la caridad es, en última instancia, la forma humanitaria convalidante de la exclusión social.”

Silvia Bleichmar /
 No me hubiera gustado morir en los ´90.





Cada tanto, con precisión helvética, asistimos al noble intento de resucitar ideas zombies (para retomar un gran concepto del economista Paul Krugman)

Esta vez se trata de la Ley del Buen Samaritano, una iniciativa cuyo sentido común parece irrefutable: partiendo de la base que la fecha de vencimiento de los alimentos no corresponde necesariamente a la fecha en la que dejan de ser aptos para el consumo humano, la iniciativa propone entregar esos alimentos vencidos, aunque todavía consumibles, de manera gratuita a personas de menores recursos económicos.

Los fabricantes suelen estar de acuerdo en entregar esos productos invendibles antes que destruirlos -como es su obligación- pero exigen para hacerlo que el Estado los libere de toda responsabilidad legal por las consecuencias negativas de su ingesta. Es decir, son productos inocuos pero es preferible no tener responsabilidad alguna sobre sus efectos.

Marcos Aguinis, en una columna furibunda, luego de elogiar el proyecto de ley con argumentos contundentes (“no recibe un centavo del Gobierno, ni les quita un peso a los jubilados, ni se ensucia con medidas demagógicas”), denuncia a Néstor Kirchner por no haber aceptado hace años “librar de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudieran producirse”a los donantes de alimentos.

Con sincera emoción elogia a la empresa Swift por regalar cientos de latitas de paté invendibles con la misma pasión con la que suele denunciar “medidas demagógicas” como los 18.000 millones de pesos de la AUH que anualmente llegan a los ciudadanos que menos tienen sin necesidad de que pierdan algún derecho para obtenerla.

Lo asombroso es el concepto detrás de tanta generosidad: para ayudar a quienes menos derechos tienen es necesario quitarles algunos más.

Como escribe Silvia Bleichmar en El Buen Samaritano y sus bemoles (ensayo incluido en el libro No me hubiera gustado morir en los ´90), “En este caso hay, sin dudas, una exclusión jurídica. Si quienes compran están sujetos a una ley, ¿por qué no podrían estarlo quienes los reciben gratuitamente? (…) la exclusión no significa sólo imposibilidad de acceso a bienes materiales sino, lisa y llanamente, diferenciación ante la ley”.

Si en lugar de obstinarse con los lujosos chalets californianos, con galerías innecesarias y excéntricos revestimientos de piedra en las fachadas, Eva Perón hubiera optado por el estándar constructivo de los containers de madera de pino que con generosa creatividad la ONG Un Techo para mi País denomina “casas”, sin duda podría haber construido muchísimas viviendas más con los mismos recursos.

Aún yendo más allá, si el Estado determinara que en el caso de la gente con menos recursos una cucha de perro equivale a una vivienda, con lo invertido en el plan PROCREAR se podría resolver el déficit habitacional del país.

El pensamiento reaccionario suele considerar que cualquiera está más capacitado para administrar recursos, incluso pú . blicos, antes que el Estado: la Iglesia, las fundaciones de multinacionales o simples ONGs con nombres simpáticos y logos vistosos, que lanzan iniciativas realizadas con fondos que se desconocen y cuyo costo de funcionamiento se ignora. Pero sobre todo se siente cómodo en el hecho de entregar un beneficio discrecional, que depende de la buena voluntad de quien lo entrega y no del derecho de quien lo recibe. 
Esa caridad disfrazada de solidaridad encierra la idea de que lo que impide resolver el drama del hambre y la pobreza es que los pobres estén amparados por las mismas leyes que los ricos. Bienvenido entonces el llanto del buen samaritano: la ampliación de derechos resiste entre las latas vencidas y las buenas intenciones reaccionarias.

Foto: reunión de directorio de Un Monda para mi País, fundación dedicada a la recuperación y posterior distribución de los restos de alimentos encontrados en los escarbadientes (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
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Sobre la flexibilidad del sapo






Columna publicada en Nueva Ciudad.

“He terminado mi carrera, he concluido mi misión. Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí, que se rompa, pero que no se doble!”

Leandro N. Alem / Testamento político / julio 1896


Siempre me asombró el famoso aforismo radical sobre la virtud de la fractura por sobre la flexibilidad. Sobre todo porque quien lo enunció no fue un monje de clausura o un asceta que optó por la soledad del desierto, sino un político que aspiró a gobernar el país, fundó partidos y conspiró contra quienes consideraba- no sin razón- gobernantes ilegítimos. Pese a haber elegido esa generosa vocación priorizó sus límites personales por sobre los beneficios que podría haber obtenido para sus conciudadanos de haber soportado el peso de algunas imperfecciones éticas.

La declaración de Alem tantas veces repetida es un principio moral más relacionado con la pureza obstinada de un mártir que con las inevitables imperfecciones de la gestión pública con las que debe lidiar cualquier político.

Entre esas imperfecciones hay una que suele ser particularmente denostada por los entusiastas de la soberbia moral. Se trata de la famosa ingesta de sapos, actividad que volvió a ser mencionada con pasión a partir de la unción de Daniel Scioli como candidato del FPV.

Tragar sapos significa aceptar algo desagradable con el objetivo de obtener un beneficio mayor. En principio nadie los traga por placer.

No cabe duda que muchos kirchneristas paladar negro hubieran preferido a otro candidato antes que a Scioli. Pero lo que la mayoría de esos votantes privilegiará es algo elemental: la continuidad de un proyecto que apoyan. Lo mismo ocurrirá con los simpatizantes del PRO que votaron a Michetti en las PASO de la CABA y que votarán a Rodriguez Larreta en las generales por más que él no sea el candidato que más los entusiasmaba o que su extraña sonrisa podría curarle el hipo al yeti.

No votar al candidato del partido que uno apoya porque no refleja el ideal que uno busca es una decisión que limita la política a las personas y deja de lado los proyectos. Sostener, por ejemplo, que “Scioli es Macri” o que “Macri es Massa” a partir de aparentes afinidades personales, es olvidar lo que realmente condiciona a un gobernante: sus alianzas y apoyos políticos.

Tragar sapos es una actividad inherente a la política, al menos a la política que se interesa por el poder. De lo que se puede discutir es del diámetro del sapo y sobre todo de lo que se espera obtener- y se obtiene- de su sacrificada ingesta.

Chacho Álvarez aceptó que el Frepaso llevara adelante una alianza con la UCR con el objetivo explícito de ganarle las elecciones al peronismo en 1999, y ese objetivo lo llevó incluso a aceptar compartir la fórmula con De la Rúa. Alfonsín negoció el Pacto de Olivos y la reforma constitucional pese a que le otorgaba una segura reelección a Menem, para obtener algunos beneficios a cambio, como el tercer senador por la minoría. Ambos, Chacho y Alfonsín, lograron su objetivo. Fueron tragasapos exitosos, por llamarlos de alguna manera.

Ricardito Alfonsín en 2011 y Sergio Massa en 2015 se aliaron a De Narváez con objetivos explícitamente electoralistas. Alfonsín no obtuvo los resultados esperados, pagando un precio alto por esa decisión y Massa, por su lado, no sólo perdió dirigentes de peso por esa incorporación, sino que, al final, ni siquiera pudo retener al propio De Narváez. En ambos casos fueron tragasapos fallidos.

La política no es una actividad para iluminados solitarios. Requiere de partidos que suelen parecerse más a bolsas de gatos encuadradas que a colectivos homogéneos y químicamente puros. Es por eso que frente a la virtud del martirio y la rigidez del cristal siempre es preferible optar por la vocación vital y la elasticidad del sapo.

Foto: sapo a la espera de ser tragado por un militante de La Cámpora (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED.)
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