La lucha por prohibir las transacciones ilegales de dólares vuelve a traer a la vida una vieja tesis, que resurge ante cualquier lucha que dure mas de 5 minutos y que consista en imponer un control o una limitación a los ricos. Tesis que llamamos en la MAK como "La Seducción Plutocrática", aunque seria mas apropiado llamarla de seducción al rico.
Esta tesis, como muchas tesis en política, se construye a partir de su conclusión: Imponerle cosas a un poderoso es ridículo porque el poderoso va a emprender cualquier acción por evitar cumplir con su obligación y tiene recursos para ser exitoso en su intento. Lo único que le va a quedar al estado es el desgaste de una lucha perdida de inicio, ser el hazmerreír de todos y las acciones perversas que ocasionaron los poderosos al buscar caminos alternativos por la prohibición, sin mencionar la proyección que le darán los medios a esas técnicas antisociales que de otro modo nunca habrían existido.
Con esta conclusión la tesis seria "Cuando se trata de ricos y poderosos, el estado debe buscar seducirlos".
La tesis se presenta en subformas. La mas habitual es la que exige una mejor comunicación ante cualquier acción que genere molestias a quienes viven sin molestias.
Es asi que una reducción impositiva puede ser comunicada con una señal de humo, minutos después de aplicarla, pero su actualización debe comunicársele desde la cuna o de una generación a la siguiente, hasta que el damnificado o "victima fiscal" la entienda y acepte.
Otra subforma es la intolerancia al contratiempo. Una acción represiva contra las poblaciones sospechadas de raterismo genético es virtuosa, no importan los contratiempos que implique. Presos inocentes, costos judiciales, inversiones carcelarias, causas armadas, violencia policial, no son estímulos para cesar en la acción, tampoco para reflexionar sobre la acción. Son inevitables en la implementación de la política de "Tolerancia Cero" que tanto necesitamos.
Pero cualquier tramite menor que se prolongue, un sello negado a quien debería tenerlo o llamar a alguien por un apodo mal utilizado, son razones suficientes para exigirle al estado que interrumpa su movimiento hacia una mayor presión tributaria, al menos hasta que pueda garantizar a su ciudadanía con C mayúscula, una verdadera política de "contratiempo cero".
Gonzalez Fraga defendió esta posición en el programa independiente A Dos Voces. "Hay que seducir" dijo. Hay que llevar a los ricos y poderosos a que deseen hacer eso que el estado quiere que hagan. Probablemente para que deseen hacer eso que el estado necesita que hagan, el estado deberá entregarles algo a cambio que supere con creces el sacrificio que les pide. Porque los ricos son por lo general actores racionales, en especial en los asuntos económicos.
La teoría de la seducción no acepta la existencia de ningún circulo vicioso en materia fiscal. Donde seducir a un tipo para que pague 2% de impuesto, le costaría al estado 3% de sus recursos fiscales, si el plutócrata está en uno de sus días razonables. Y que el tiempo dedicado a seducir y dialogar es una demora que afecta el flujo financiero del estado con necesidades financieras insatisfechas.
Los disparates con el dólar blue (un eufemismo para no llamarlo Dólar Santo, un dólar sin participación en la corrupción del estado y su brazo armado La Afip) fueron iniciados por la prohibición y su hermana menor, el control.
A nadie le cabe duda que el precio que se paga en el mercado ilegal fue ocasionado por la prohibición a vendérselos desde el Banco Central a $4.40 a los mismos compradores, en las cantidades que deseen y sin hacer preguntas.
Como ocurre con los pasaportes ilegales o Pasaportes Blue, su precio exorbitante está establecido por la necedad de un estado en no proveerlos a quienes lo solicitan, sin exigir partidas de nacimiento, fotos, huellas y un sinnúmero de trabas mas.
Si en lugar de ir al enfrentamiento insensato, este gobierno de boxeadores buscara a través del dialogo llevar a los interesados de la mano, podría perfectamente en dos minutos bajar esta demanda ilegal, haciéndola legal.
El Gordo Valor es un gran defensor de esta tesis de "acordar con el otro" y de "disuadir mas que prohibir". "Yo aceptaría entre 4 y 6 meses de pena por quien se robe un banco, y un mes mas si el botín fuese excepcional" nos dijo como para abrir el dialogo con el gobierno. Y remató con contundencia "Si a mi me pagaran lo mismo que gano con un camión de caudales, laburando en un ministerio, yo preferiría trabajar". Como mi amigo Alemán que vende sus dólares a $6 en un cuevero porque el Galicia solo le da 4,5. "Me obligan a delinquir" me confiesa, compungido y yo me siento una mierda defendiendo a este gobierno que obliga a mi amigo a delinquir.
Como al Gordo Valor, a los plutócratas hay que seducirlos, ofrecerles eso que buscan con tanto ahínco como para violar la ley, pero ofrecérselos dentro de la ley.
Que hay de mas sensato que este planteo? Acabamos con las practicas ilegales, con el kilombo y todo el ruido mediático. Y de yapa, nos ganamos el apoyo de los dueños de la Argentina.
La Garza Sosa aceptó firmar un compromiso ante escribano (el que tenemos secuestrado en el sótano de la MAK para nuestra practica de tiro) por el cual, si le dejan desvalijar legalmente el Banco Nacion, él se comprometería a no desvalijar mas el Banco Galicia ni el Rio, actos que tanto mal le hacen al país y a la sensación de inseguridad que espanta a inversores extranjeros y a nuestros jubilados y periodistas (o a nuestros periodistas jubilados).
Algunos sacerdotes, aggionardos, vinieron a plantear que se permita legalmente el manoseo de menores a 14 años así ellos perdían todo incentivo a manosear, ilegalmente, a los menores de 18. Se acababan las causas por pedofilia que llenan los juzgados de trabajo y les impiden investigar los verdaderos criminales que son los de la banda del Gordo Valor.
La seducción plutocrática no acepta estos planteos porque solo tiene asidero para aquellos que pueden demostrar que la ley no los alcanza. "Como grupo social, hemos demostrado ser los únicos con poder suficiente para no ser alcanzados por la ley. Las cárceles están llenas de Valores y aún de sacerdotes. Ricos no hay ni uno" comentó no sin algo de razón, un poderoso plutócrata a la MAK, sentado en la mesa de la MAK.
La seducción plutocrática estructura así un pensamiento virtuoso de la resignación. Como limitar, controlar, prohibir a poderosos lleva a una pelea desgastante, que hace ruido en los restaurantes donde cenan los poderosos o en los diarios donde los poderosos tienen sus acciones, sería mejor buscar un camino acordado. Un poco al estilo de las frases componedores de Biolcatti cuando nos explica hablando del revalúo que él no está en contra, lo aceptaría con un porcentaje menor y con mas tiempo de preaviso. Dando por sentado en un país serio el congreso debería acordar el aumento con él.
Nadie puede culparlo de creer en la teoría de la seducción. Es una teoría que ha estado vigente por décadas.
(*) En la foto vemos a Marlene-Mabel en su caracterización habitual, lista para iniciar el curso de capacitación para inspectores de la AFIP de la sección Grandes Contribuyentes.












