Porqué los indignados del mundo gozan de tan buena prensa?
Porque son una respuesta de la misma tilingueria de la antipolítica.
Lo que los globos y las sonrisas pegadas a la cara son en la etapa del "Todo Bien", los rebeldes indignados lo son en la etapa del "Todo Mal".
El hemisferio liviano de la sociedad presionó a su clase política a renunciar a la política, a dejar el debate político, a olvidar las diferencias, a no apasionarse, a invisibilizar las voces contrarias a las posiciones dominantes, a aceptarse como chorros, a bajar sus sueldos, a reducir sus gastos, a colaborar en shows televisivos como pelotudos invitados, a aceptarse como el gran problema nacional. Ese mismo hemisferio apoya hoy a quienes reaccionan con rebelde indignación porque les toca padecer las consecuencias inevitables de esa clase política apolítica que ayudó a construir.
El control de la cosa pública por los plutócratas brinda una agradable sensacion de nirvana, de simpática anestesia a quienes se dejan tentar. En la que "todos los que son como yo" estamos contentos. Los medios aplauden, los economistas aplauden, el FMI sonrie, los datos nos comprueban que va todo pum para arriba, no hay contradicciones, no hay voces disonantes, no se nos exige pensar, la reflexion es innecesaria, los compromisos son una historia antigua y generadores de violencia. Solo van mal aquellos que sabemos peores que nosotros. Aquellos que no lo merecen.
Para cuando descubrimos la estafa, todo ya estalló. Ese día, con la misma fe con la que apoyamos la política apolítica, nos rebelamos apoyando a los indignados apolíticos.
Lo que indigna en la estafa, en esta y en otras, es la sensación de haber colaborado, por mezquindad, con el estafador. Indigna la propia complicidad. La propia estafa frustrada.
Quien compró un buzón pensaba adquirir, por pocos pesos, el poder de leer las cartas que otros creian inviolables.
Quien apoyó al Titanic neoliberal se indigna no porque haya pocos botes salvavidas sino por no estar él en uno.
Los indignados pueden tener dirigentes políticos, como la política apolítica los tenía. Pero estos dirigentes seducen y se fortalecen con una visión apolítica de la rebelión. No se meten en partidos, no tienen nada que ver con esas estructuras de clientelismo chorro. Que se vayan todos es su plan estratégico para la política, de absoluta coincidencia con el plan de Goldman Sachs.
Mientras los indignados gritan Basta! Basta! y alguna consigna simpática mas, quienes valoran la política, en cambio, reaccionan ante las crisis con mas política. Creando partidos nuevos, peleando internas en los partidos tradicionales, militando, predicando, construyendo alternativas desde la política.
Si alguna vez surgiera un Néstor en España o en Chile, liderando a la división blindada de la política, estos rebeldes de plaza seguramente dirían "Nosotros lo hicimos posible" y agregarían "aunque mucho de lo de este tío, el Néstor, no nos gusta", para inmediatamente listar todas las características intrínsecas de la política popular.
Se indignan por el lugar que les tocó, pero no descubren aún la razón de su padecimiento, el rechazo a lo político.
Los indignados son a la rebeldía, lo que la actividad en una ONG es a la política. A nivel individual parecen lo mismo, pero no crea ninguna trascendencia colectiva.
Los medios con su encriptada honestidad nos muestran claramente que no consideran a los indignados un escollo. Mientras muestran a los fans de Chavez, Evo, Nestor o de Correa como sucios, feos y violentos, los indignados son fotografiados y expuestos como simpáticos, lindos, alegres y jóvenes. Si viesen ahí algún tipo de amenaza a la plutocracia que han defendido por décadas, aparecerían los feos del grupo, los golpes entre ellos, las agachadas, la foto del indignado pegándole a una viejita ciega.
Colaborando con la causa, la MAK envio dos ejemplares de su MAKnual a los indignados de Madrid y uno a Santiago. (No porque sean menos, sino porque les tenemos menos fe).
(*) Esto comenzó como seguimiento a un comentario del General Susvin
(aqui). Cuando lo terminé me di cuenta que tenía dimensión de post. No por su valor sino por su extensión.